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Mujeres industriales misioneras: techos de cristal, logros y desafíos

Actualizado: 6 jun 2022

Precarización laboral y techos de cristal son algunos de los obstáculos que aún se presentan para las mujeres en la industria. La brecha de género en el empleo es una preocupación mundial. En Argentina, el 29% del empleo formal en la industria está compuesto por mano de obra femenina. Si se toma en cuenta los cargos jerárquicos, los datos son aún más acuciantes: únicamente el 4,2% del sector está liderado por mujeres.

Para las grandes empresas argentinas y sobre todo, para aquellas que buscan exportar, la equidad y la reducción de las brechas de género son sin dudas aspectos claves que hacen a la sostenibilidad y la trazabilidad de todos los procesos industriales. En el marco de su Política de Sustentabilidad, vigente desde 2010, el Grupo Arcor - dueño de Papel Misionero-, desarrolla el Programa de Equidad de Género, que trabaja sobre diversos pilares, entre ellos el flujo de incorporación de mujeres sobre todo en niveles profesionales. Durante la gestión 2019 por ejemplo, el 20% de las posiciones de liderazgo y conducción estaban ocupadas por mujeres, incluso en puestos de conducción de operaciones industriales.


Los niveles de participación de las mujeres en la industria misionera no difieren de las cifras nacionales. Si bien en los últimos años se observó una mayor incorporación de personal femenino, la realidad indica que las grandes empresas y cooperativas misioneras siguen siendo lideradas por hombres, y que la participación femenina continúa siendo reducida no únicamente en cuanto a representación sino también en cuanto a la legitimidad en espacios reales de decisión y poder.




Sin embargo, siempre existen excepciones a la regla. Envasando es una empresa 100% misionera que nació en el seno de una familia y lidera hace más de 25 años la fabricación y comercialización de packaging e insumos para el embalaje y envasado en mercados específicos como el de consumo. Actualmente, el 50% de la dirección de la compañía está representada por mujeres: madre e hija. Sumado a esto, muchos de los cargos jerárquicos con poder de decisión son liderados por mujeres y en todos los casos se trata de puestos profesionalizados. Recursos Humanos incluso, es un área que fue creada e impulsada desde cero por una mujer, y hace tres años que funciona con total autonomía. Raquel Gartner, gerente del área comercial, señaló que “las mujeres ocupan posiciones estratégicas en la dinámica y funcionalidad empresarial, como por ejemplo administración y cobranzas. Además, también contamos con un alto porcentaje de participación femenina en todos los equipos de trabajo”.


El trabajo sostenido de las mujeres, su activismo y su capacidad para desempeñar múltiples roles en sectores que fueron históricamente liderados por hombres, construyen espacios de desarrollo profesional para las mujeres en nuestra provincia. Silvina Lazarte, quien de pequeña visitaba frecuentemente obras de construcción junto a su padre, hoy es ingeniera civil y especialista en Higiene y Seguridad en el Trabajo. Fue la primera presidenta de la Cámara de Mujeres Empresarias (CAMEM), está al frente de una PyME constructora, es prosecretaria de la Cámara Misionera de Empresas Constructoras y Afines y Secretaria de la Confederación de PyMES Constructoras de Argentina (CPC). Con más de 30 años en el sector de la construcción, Silvina Lazarte, comenta que “cuando empecé a trabajar en el sector, me veían como una rareza, pero siempre con mucho respeto. Siento que con mi trabajo cotidiano logré construir un espacio con responsabilidad y compromiso. Esa pertenencia masculina se fue abriendo a la mujer. Si bien siguen siendo mayoría los hombres, hoy es más usual encontrar mujeres, sobre todo en mandos medios y superiores”.


Esa presencia de mujeres no únicamente existe en el trabajo de oficina o gabinete, sino también en terreno al frente de las obras. Algo similar sucede en las mayores plantas industriales de la provincia, espacios en los que durante los últimos años se incrementó notablemente la presencia de mujeres.


En la foresto industria, que alberga las plantas industriales más grandes a nivel provincial, generalmente la mayoría del plantel de empleados está compuesto por hombres y, paulatinamente, se observa la inserción de mujeres no solo al nivel operario, sino también en mandos medios para liderar equipos de trabajo. Muchas veces, estos puestos tienen como responsabilidad impulsar, coordinar y acompañar procesos de cambio que implican actualizaciones de sistemas de gestión e incluso proyectos corporativos de recambios generacionales.


El trabajo de las mujeres en las plantas industriales se evidencia también en otros sectores productivos pilares de la economía provincial, tales como el citrus y el tabaco. Bajo distintas modalidades de empleos, ellas van ocupando espacios claves en las líneas de producción y se enfrentan en lo cotidiano con mandatos, usos y costumbres socialmente asignados a la mujer. Con respecto a la mujer y el techo de cristal, una ingeniera con más de 14 años de trayectoria en plantas industriales misioneras comentó que “Resta mucho por hacer, comenzando por reconocer esta realidad, hablarla y con un mayor involucramiento de los gobiernos para regular ciertas cuestiones en torno a la equidad y de las empresas abordando este tema de manera intencional.”


Las cifras del Banco Mundial estiman que en América Latina, más allá de haber profundizado los esfuerzos para que las niñas accedan a la educación en todos los niveles, la realidad indica que una vez graduadas, sólo un 57% de las mujeres entre 15 y 64 años en la región participa en el mercado laboral en comparación con el 82% de los hombres. Y en los casos que lo hacen, sus ingresos se encuentran en promedio un 21% menos que sus pares varones, de acuerdo a cifras del mismo año de la Organización Internacional del Trabajo.


Diversas organizaciones e iniciativas impulsan en Argentina la equidad de género en el sector industrial, entre ellos se destaca la Red MIA, un espacio propuesto recientemente por la Unión Argentina de la Industria (UIA) que opera a través de nodos regionales de trabajo (NOA, NEA, Centro, Cuyo, Buenos Aires y Sur) en el cual las mujeres industriales pueden intercambiar experiencias e iniciativas en el marco del Programa Ganar-Ganar, implementado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en asociación a ONU Mujeres y financiado por la Unión Europea (UE).


A partir de los reclamos sociales de distinta índole, Argentina se fue constituyendo durante los últimos años como uno de los países que más se movilizan para visibilizar la problemática de género en las distintas esferas. Las acciones de concientización para poner fin a la desigualdad y violencia a las que están expuestas las mujeres exceden las calles, llegan a las universidades, a los espacios de trabajo tanto públicos como privados y a otros ámbitos de la vida cotidiana. Aún así, es necesario continuar profundizando cada vez más acciones que nos ayuden a superar estereotipos sobre nuestras capacidades y roles en diferentes esferas. Los avances reales se lograrán a partir de un fuerte compromiso de distintos actores sociales, entre ellos del sector público, garantizando leyes y brindando entornos institucionales que contribuyan a eliminar las brechas y; desde el sector privado impulsando políticas organizacionales que apoyen y legitimen las mujeres en sus distintos roles. Desde las instituciones educativas, las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación; visibilizando cada vez más las iniciativas destinadas a promover la igualdad y poniéndolas en práctica en el día a día.


(Nota escrita por Florencia Goncalves para el portal Economis)

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