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Oportunidades de desarrollo y legitimidad en espacios de decisión, de eso se trata!


Tal como sucede en el sector público, también en el sector privado y de las organizaciones del tercer sector, la perspectiva de género pisa fuerte y está cada vez más presente.


En materia de representación ciudadana, política e incluso, institucional, ya no se trata únicamente de cupos. El nivel de participación de las mujeres en espacios de diseño e implementación de proyectos y políticas es crucial y determinante, pues implica que las cuestiones económicas, sociales y ambientales sean abordadas y atendidas teniendo en cuenta sus perspectivas y necesidades concretas.


Esta tendencia es mundial y Misiones, con sus cooperativas, pymes y filiales de multinacionales que operan en la tierra roja no se queda afuera. Mucho menos en empresas que deben ubicar y mantener sus productos y servicios en mercados cada vez más conscientes y exigentes.


La igualdad debe ser una estrategia de desarrollo transversal, con impacto en absolutamente todos los públicos de interés. Más allá de los esfuerzos empresariales, existen incluso, programas de certificación internacionales que en sus ejes sociales han incorporado a la igualdad de género como una meta específica con indicadores de seguimiento y de resultados.


Ni hablar de la incorporación de la perspectiva de género en las políticas organizacionales y empresariales, pues ya no basta con mencionar la cantidad de mujeres o miembros de la comunidad LGTV+I que se emplean. Ya no se trata únicamente de cupos, sino de posibilidades de desarrollo y legitimidad en espacios de decisión. Hoy en día, las organizaciones deben contar con líneas de abordaje concretas que van más allá de lo meramente cualitativo y deben estar incluidas en sus planes estratégicos.


Son numerosos los caminos a transitar para las organizaciones que apuntan a generar transformaciones reales en cuanto a la equidad de género, evitando agotar esfuerzos en discursos de ocasión o publicaciones frívolas en redes sociales.


El diagnóstico es siempre el puntapié inicial. La posibilidad de revisar (nos) es siempre positiva a pesar de los resultados que podamos evidenciar. Más allá de los típicos aspectos abordados por todo diagnóstico situacional, es importante empezar a mirar hacia adentro a la organización e indagar sobre las percepciones ya existentes acerca de la participación femenina, qué se entiende por género y diversidad. Es preciso preguntarse si realmente se dan oportunidades o se está dispuesto a hacerlo; si únicamente se busca resolver y sostener el cupo femenino o bien, se procura generar oportunidades igualitarias. Asimismo, resulta fundamental revisar y problematizar las motivaciones que impulsan a los proyectos, iniciativas y programas, quiénes y con qué recursos se diseñan e implementan.


También, se recomienda indagar acerca de las normas -generalmente intrínsecas y no escritas- que limitan la participación femenina o bien que efectivamente representan barreras para el desarrollo de las mujeres en las organizaciones. Sólo por citar algunos ejemplos, podríamos pensar en las definiciones de roles y funciones, prácticas históricas, tradiciones, distribución de los cargos directivos, incentivos a la contratación de mujeres y su acceso a la formalidad y jubilación, entre otras cuestiones.

En la foresto industria, sector productivo históricamente liderados por hombres y que alberga las plantas industriales de mayores estructuras a nivel provincial, se observa que paulatinamente se van incorporando mujeres no solo al nivel operario, sino también en mandos medios para liderar equipos de trabajo. El dato no es menor, pues muchas veces, estos puestos tienen como responsabilidad impulsar, coordinar y acompañar procesos de cambio que implican actualizaciones de sistemas de gestión e incluso proyectos corporativos de recambios generacionales.

Desde Botica Social entendemos que tanto para incorporar e instalar la perspectiva de género como para reducir las brechas laborales y de ingresos hay al menos dos cuestiones que resultan estratégicas y de base. Por un lado, la institucionalización de espacios y estructuras abocadas específicamente a visibilizar y transversalizar las cuestiones de género y; por otro lado, las herramientas de gestión con perspectiva de género. A partir de ellas, es posible avanzar en aquel camino que las mujeres iniciamos hace muchísimos años: el de conquistar espacios de igualdad.


La Certificación Rainforest Alliance, aplicable a la producción tealera, incorporó en 2020 la conformación y mantenimiento operativo de un Comité de Género como una herramienta para promover la igualdad de género en todos sus Titulares de Certificado. La premisa básica es que "sin importar el género, las personas deberían tener iguales derechos y oportunidades".

Con el transitar en distintos proyectos, creemos y promovemos modelos participativos y colaborativos que permitan diseñar estrategias de intervención a partir de identificar intereses, motivaciones y recursos disponibles. Así, sondeos de percepciones, mesas de trabajo, grupos focales y mucho diálogo marcan la cancha para trabajar la igualdad de género en las organizaciones.


La mirada e intervención de terceras partes ayuda a organizar criterios, establecer prioridades y fijar objetivos. También a monitorear los procesos y evaluar los resultados. Comunicáte con nosotras!


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